Espigas en perros

Con la llegada del buen tiempo, aumentan también las salidas que realizamos con nuestros perros. Sin embargo, este momento de esparcimiento al aire libre puede suponer que nuestro mejor amigo se lleve a casa clavada alguna que otra espiga, que se desprenden de las plantas una vez que estas se secan con el calor, diseminándose con el viento por todas partes.

¿Qué peligros suponen las espigas para los perros?

Las espigas, que suelen tener forma de flecha o de arpón, se adhieren con facilidad al pelaje de los perros. Pueden causar desde pequeñas heridas hasta clavarse en diferentes zonas de la piel del animal, incluyendo orificios donde su extracción es aún más difícil.

Al tratarse de un cuerpo extraño que no se ve a simple vista, las espigas en perros suponen un riesgo para su salud, y más cuando el animal no muestra a tiempo ninguna clase de síntoma, dando pie al cultivo de una posible infección.

Espiga en la nariz del perro

Dado que los perros se mueven guiados por el olfato, es común que las espigas se introduzcan por accidente en sus orificios nasales. Llegan hasta ahí tras ser aspiradas durante la exploración olfatoria que realiza el animal en sus paseos.

Un perro con una espiga clavada en su nariz puede manifestar síntomas de picor y un estado de nervios provocado por la necesidad de rascarse. También puede observarse que no para de estornudar o bien que lo intenta pero no puede hacerlo. De igual forma, el animal puede moquear y esta secreción puede contener restos de sangre. 

Debido a la profundidad a la que puede estar clavada la espiga en la nariz del perro, es probable que sea necesaria la anestesia del perro para explorar sus cavidades nasales. En caso de encontrar dicha espiga, haría falta un otoscopio y unas pinzas para extraerla. Tras esta intervención, el perro también puede necesitar antibióticos para tratar la infección que haya provocado la espiga, además de antiinflamatorios.

Espiga en el oído del perro

Otra zona dolorosa donde pueden clavarse las espigas en perros son sus oídos. Cabe destacar que aquellos que tienen las orejas largas y caídas tienen más predisposición a sufrir esta afección. 

De tener clavada una espiga en su oído, el perro se sacudirá la cabeza, inclinando esta hacia el lado que le duele. En la mayoría de los casos se genera una otitis que suele presentarse inflamada y con secreción. Hasta el propio rascado del animal en un intento por aliviarse puede causar heridas en la zona.

En los casos más graves, si la espiga llega a perforar el tímpano, los daños pueden ser irreversibles como la sordera del perro. Independientemente, las espigas clavadas en los oídos pueden requerir de una exploración otoscópica previa sedación del animal.

Espiga dentro de la pata

También es frecuente encontrar espigas en perros clavadas en las patas, especialmente en los espacios interdigitales y en las almohadillas. 

Al penetrar en su piel, la espiga puede quedarse en el tejido subcutáneo, provocando infecciones que se manifiestan con la aparición de bultos y abscesos en la piel como es el caso de una espiga clavada en el espacio interdigital del animal. 

En estos casos, el animal se lame con demasiada frecuencia la zona afectada. Para ello es importante extraer la espiga y tratar la posible infección que esta haya ocasionado.

¿Cómo saber si mi perro tiene una espiga? Síntomas principales

Como ya se ha adelantado, en función de la zona afectada los perros llegan a manifestar diferentes síntomas: rascado, estornudo y moqueo si la espiga está clavada en el interior de su nariz; sacudida de cabeza si por el contrario la espiga se encuentra dentro de su oído; y frecuentes lametones en caso de que la espiga esté clavada en sus patas.

Sin embargo, estas no son las únicas zonas expuestas a las espigas en los perros:

  • Tracto respiratorio y digestivo: si la espiga aspirada por la nariz del perro llega hasta la laringe, las amígdalas o el esófago, su tracto respiratorio puede verse comprometido. De ahí la espiga suele migrar hasta el aparato digestivo. Sea como sea, el animal experimentaría dificultad para tragar y náuseas. 
  • Ojos: las espigas pueden introducirse en la parte posterior del párpado del perro, causando un gran dolor e inflamación, además del constante cierre de sus ojos. Puede dañar la córnea y hasta generar una úlcera. De no tratarse a tiempo, el animal puede quedarse ciego.  
  • Axilas: otra zona común para que las espigas se queden clavadas y donde el perro tratará de lamerse con insistencia. 
  • Aparato urogenital: la introducción de espigas a través del prepucio o de la vulva del animal también es habitual, causando infecciones de orina, entre otras. Suele precisar la sedación del animal para su tratamiento.

¿Cómo expulsar las espigas en perros?

Si encontramos una espiga en una parte expuesta del cuerpo del perro y que solo está clavada por la punta sin mostrar signos de infección, podemos extraerla nosotros mismos. Para ello solo hay que retirar el pelo de alrededor, desinfectar la zona y extraer cuidadosamente la espiga con ayuda de unas pinzas. Es importante que la espiga salga entera sin romperse. Y tras expulsar la espiga clavada en el perro, hay que procurar que este no se lama la zona afectada. 

De no darse este tipo de caso, lo preferible es acudir al veterinario para que explore adecuadamente al animal y descarte otra clase de lesiones más graves.

Sea como sea, la mejor estrategia es la prevención. Para ello es recomendable evitar lugares con gran cantidad de espigas y dejar más corto el pelo de los perros. De igual forma es conveniente examinar el cuerpo del animal tras volver de paseo, apartando el pelo en busca de espiga, además de estar atento a cualquier comportamiento extraño que tenga como una cojera o un estado de nervios.

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