Empacho en perros: ¡Ten cuidado en Navidad!

Es por todos conocido que el apetito de un perro puede llegar a ser insaciable. De ahí que en ocasiones no mida la cantidad de alimento que ingiere y termine empachado o indigesto.

Por lo tanto, el empacho suele ser un malestar habitual entre los peludos y más si este es ansioso o si come lo mismo que su dueño. Algo que, por otro lado, no suele ser recomendable ya que tu mejor amigo debe seguir una dieta especialmente formulada para él, a la que se le puede añadir snacks en forma de premio. Solo así puede lograr satisfacer verdaderamente sus necesidades nutricionales. 

Sigue leyendo para descubrir los síntomas que provoca el empacho en los perros y cómo se puede tratar. ¡Y recuerda que la prevención es la mejor estrategia!

Navidad, una época propicia para los empachos

El empacho puede darse con más frecuencia durante la celebración de las fiestas navideñas. Y no es de extrañar dado que es el momento del año en el que más reuniones hacemos en casa con sus respectivas comidas y cenas. Estas, además, resultan irresistiblemente estimulantes y atractivas para los sentidos del peludo. 

Una oportunidad no se puede desaprovechar y tu mejor amigo seguramente apele a tu sensibilidad para que le mimes a través de la comida. Sin embargo, un exceso de comida o la ingesta de alimentos que se consideran prohibidos para los perros puede causar una urgencia veterinaria en caso de observar que el animal tiene diarrea o vomita de forma descontrolada. Y no hay que olvidar que el perro también puede sufrir una reacción alérgica o un caso de intolerancia alimentaria.

Por todo ello, hay que vigilar bien lo que se le ofrece de comer a nuestro amigo peludo y también lo que es capaz de ingerir por su cuenta.

Causas del empacho en perros

Teniendo en cuenta que el empacho es sinónimo de una indigestión, se pueden valorar diferentes causas que lo producen:

  • Ofrecer alimentos no aptos para los perros: pueden causar una reacción alérgica o una intolerancia alimentaria.
  • Que el perro coma demasiado rápido y sin masticar: dificulta el proceso de digestión del animal.
  • Un comportamiento alimentario inadecuado: debido al estrés y a la ansiedad
  • Otras alteraciones gastrointestinales: como la ingesta de huesos, gastritis, úlceras, pancreatitis y parásitos gastrointestinales, entre otros ejemplos.

Síntomas de empacho en perros

Los síntomas de un empacho en perros pueden confundirse con los signos de otra afección o enfermedad, así que, es importante observar la aparición de los siguientes detalles:

  • Exceso de saliva y arcadas.
  • Lamerse demasiado el hocico.
  • Vomitar comida sin digerir.
  • Disminución de la actividad física.
  • Inquietud e incomodidad.
  • Falta de apetito.
  • Diarrea.

Mi cachorro está empachado, ¿cómo debería actuar?

En caso de que tu cachorro esté empachado, lo importante es saber cómo actuar. Por ello, resulta fundamental tener en mente estas medidas:

  • No darle de comer entre 12 y 24 horas: si transcurrido ese tiempo tu cachorro de perro ya no vomita, puedes empezar a ofrecerle pequeñas cantidades de alimento. Una vez que la comida le sienta bien, podrás incrementar de forma progresiva la proporción que le das.
  • Dosificar la cantidad de agua que toma: es importante evitar que el perrito beba demasiada agua de golpe, ya que puede acabar vomitando. 

Si en 24 horas los síntomas de malestar perduran, es momento de llevarlo de urgencia al veterinario dado que las consecuencias para los cachorros pueden ser peores:

  • Deshidratación e hipoglucemia: por el efecto prolongado de los vómitos y de la diarrea.
  • Otros signos alarmantes: sangrado, distensión abdominal y alteraciones neurológicas como convulsiones.

Prevención del empacho en perros

Algunos consejos que pueden resultar útiles a la hora de evitar que tu perro se empache son:

  • Racionar su comida si la ingiere con ansiedad: de esta forma, puedes dividir su ración diaria en varias tomas a lo largo del día. Incluso hay comederos que dispensan de forma automática el alimento según se programen.
  • Evitar darle las sobras de tu comida: por muy tentador que resulte. La razón es que hay alimentos que pueden ser tóxicos para el animal.
  • Procurar que no realice ejercicio antes y después de comer: así se puede evitar que sufra una indigestión o una alteración digestiva más grave como es la torsión de estómago.
  • Ofrecerle un alimento adecuado para él: este debe ser equilibrado y satisfacer sus necesidades nutricionales en cada etapa de su vida.

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Recuerda que en cualquier caso puedes acudir a las clínicas veterinarias Kivet, donde una serie de expertos tratarán eficazmente los problemas de salud que tenga tu perro.
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