La oruga procesionaria, un peligro para los perros

En primavera, y ya casi en cualquier época del año, hay que tener especial cuidado con los insectos, ya que al igual que las personas, tu mascota puede ser sensible a su veneno.

En el post de hoy vamos a dar un repaso a uno de los insectos más comunes y peligrosos para las mascotas y que no todo el mundo conoce: la oruga procesionaria.

¿Qué es la oruga procesionaria?

La oruga procesionaria es un insecto de tipo lepidóptero, es decir, una mariposa en su forma de larva. Las procesionarias son consideradas una plaga y son el insecto defoliador más importante de los pinares españoles.

Esta especie se caracteriza, como su propio nombre indica, por ir pegadas unas a otras en fila india, formando una procesión. Esto lo hacen en su última fase larvaria, cuando descienden de los árboles al suelo. Al desplazarse en fila, se protegen mutuamente de los depredadores poniendo a salvo sus cabezas.

¿Cuándo aparecen las procesionarias del pino?

Esta oruga es frecuente encontrarla entre los pinos de un parque, en el campo o en el bosque cuando se acerca la primavera. ¡Y es muy peligrosa para los perros!

Las orugas suelen aparecer en los meses de mayo y junio, aunque con los efectos del cambio climático se pueden adelantar a abril e incluso marzo. Por lo que hay que tener cuidado entre los pinares y los cedros, ya que suelen ser estos los tipos de árboles donde anidan, para más tarde bajar en procesión, enterrarse para terminar con su ciclo y, finalmente, convertirse en mariposas.

¿Qué le hace la oruga procesionaria a los perros? ¿Por qué son tan peligrosas?

En el estado de oruga, este insecto está recubierto de miles de pelos muy urticantes que flotan en el aire. Estos pequeños pelos pueden provocar irritación en ojos, oídos, nariz, garganta y, a personas o animales sensibles, una fuerte reacción alérgica respiratoria. Por lo que, aunque en ocasiones se habla de la picadura de la procesionaria en perros, realmente no es un picadura (mordida) como tal lo que causa esas peligrosas reacciones alérgicas.

Si ves una procesionaria es mejor que te alejes; si las pisas, puedes hacer que todos esos pelos floten hacia arriba y te provoquen una reacción alérgica tras inhalarlos. Además, impregnarás la zapatilla de la sustancia urticante llevándola a casa, otro peligro más para tu mascota.

La toxina presente en los pelos de la oruga puede mantener su efecto hasta un año después de haber sido expulsados y arrastrados por el viento.

Los perros están muy expuestos a este insecto ya que suelen olfatearlo o lamerlo, provocándoles una grave reacción alérgica. Si esto pasa, hay que acudir al veterinario rápidamente pues su vida podría estar en peligro.

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¿Cómo saber si a mi perro le ha picado una procesionaria?

A continuación, te contamos cuáles son los síntomas que indican que tu perro ha estado en contacto con una oruga procesionaria.

Los efectos son visibles en cuestión de minutos. El perro se sacudirá e intentará rascarse en la zona irritada; si le ha dado un lametón, la lengua se le hinchará.

En resumen, los síntomas de la oruga procesionaria en perros son:

  • Babeo o salivación excesiva
  • Lengua roja, amoratada o negra
  • Hocico y labios hinchados
  • Irritación ocular y picor generalizado
  • Fiebre

¿Es necesario ir al veterinario si mi perro ha estado en contacto con una oruga procesionaria?


Rotundamente sí, y lo más rápido posible. Ya que, si tu perro ha tenido la oruga dentro de la boca, o ha estado en contacto prolongado con la oruga procesionaria, puede producirse necrosis (muerte en el tejido) en partes de la lengua. También puede producirse úlceras en el esófago que pueden provocar el ahogamiento. El margen de tiempo de reacción dependerá de la cantidad de urticante y la sensibilidad del animal a este.

En los casos más graves, la toxina de la oruga procesionaria puede llegar a causar la muerte del perro en cuestión de horas.

Cómo actuar en caso de picadura procesionaria en perros:

  • Lo primero, utiliza guantes para proteger tus manos.
  • Observa si hay algún resto de oruga o de sus vellosidades en el pelaje o la boca de tu perro.
  • Si crees que la ha chupado o comido, lávale la boca con agua sin frotar para no romper los posibles pelos de la oruga; de lo contrario, la toxina se puede propagar.
  • Si el contacto ha sido en otra parte del cuerpo, también la debemos lavar.
  • Nunca debes frotar ni hacer presión porque puede empeorar la situación.

Estos son los primeros pasos a seguir tras la exposición de tu perro a una oruga, pero una vez realizados, debes acudir de inmediato a un veterinario.

¡Prevención!

La prevención es la mejor forma de proteger de las peligrosas orugas procesionarias a los perros. Durante la primavera, evita pasear por pinares o parques en los que abunden este tipo de árboles. Así, reducirás en gran medida las posibilidades de que tu mejor amigo entre en contacto con una de ellas y ponga en riesgo su salud.

Ni que decir tiene que, si tienes pinos en casa, no olvides fumigarlos para prevenir que aniden en ellos y revisarlos con frecuencia. Si tenemos constancia de la oruga procesionaria en nuestro municipio, debemos ponernos en contacto con nuestro ayuntamiento para que tome las medidas adecuadas.