Los mejores perros guardianes

El marcado carácter protector de ciertas razas de perro es uno de los aspectos más valorados por los dueños. La razón está en que algunos de estos propietarios viven solos o bien en zonas aisladas que requieren de una mayor seguridad.

Por eso, la actitud vigilante de estos perros y la forma que tiene de alertar brindan más confianza a los dueños que, por distintas razones, se sienten más vulnerables y desprotegidos en su propio hogar.

Dichos perros guardianes nacen con la predisposición natural para cuidar y proteger a su familia de referencia. Tendencia que a su vez heredan de sus antepasados, que posiblemente realizaron trabajos como el pastoreo o la vigilancia del ganado, entre otros casos.

Con todo, en Kiwoko hemos realizado una selección de los mejores perros guardianes. ¡Sigue leyendo y descubre todo lo que pueden ofrecer más allá de la seguridad!

Razas de perros guardianes

Dada la historia de su linaje y sus propias características físicas, estas son algunas de las razas de perros guardianes más destacadas:

  • El Pastor Alemán: esta raza de perro guardián es, además de una de las más populares del mundo, la que más asociamos con la protección de un hogar. Otro rasgo que distingue al Pastor Alemán es el vínculo emocional que estrecha con su familia adoptiva y también por la valentía con la que actúa para protegerla. De hecho, no resulta extraño que salga a defender a cualquier miembro en caso de advertir un peligro. Con todo, cabe destacar que se trata de una raza de perro sociable que también congenia con niños.
  • Bóxer: por su parte, el Bóxer también destaca por su fidelidad. De hecho, muestran un trato especialmente atento con los niños pequeños de la casa. Además, suelen vigilar, estando pendientes de cualquier movimiento o ruido.
  • Rottweiler: esta raza de perro impone por su robustez, apariencia que es capaz de amedrentar a cualquier extraño. Pese a ello, el Rottweiler se muestra cariñoso y juguetón con su familia adoptiva. Solo necesita ser educado y socializado de forma correcta para distinguir entre visitantes e intrusos.
  • Dóberman: otro perro de apariencia imponente. Un aspecto a destacar del Dóberman es su sensibilidad, especialmente para el oído. Con todo, es un perro muy observador y también obediente. Comportamiento que, a su vez, se puede estimular mediante sesiones de ejercicio y juego.
  • Gran Danés: la estatura de este perro puede resultar intimidante, algo que compensa con su carácter afable. Pese a ello, el Gran Danés es capaz de disuadir a cualquier persona que trate de invadir su territorio con su potente ladrido. 
  • San Bernardo: el primer rasgo distintivo de esta raza de perro es su actitud cariñosa y amigable. El San Bernardo también destaca por ser tranquilo aunque no es recomendable confiarse, puesto que puede mostrarse feroz cuando se trata de defender los límites de la propiedad en la que vive.
  • Boyero de Berna: uno de los instintos de esta raza de perro se basa en proteger su territorio. Y es que el gran tamaño del Boyero de Berna sumado a su capacidad para estar alerta le convierten en un perro guardián altamente eficaz.
  • Bullmastiff: su gran tamaño le precede. Sin embargo, el Bullmastiff peca de tener un carácter dócil y hogareño. Dado su temperamento equilibrado es considerado uno de los mejores perros guardianes.

Y aunque no todos los perros guardianes tienen que ser de gran tamaño, esta característica física les confiere mayor autoridad. 

¿Puede un perro guardián ser también cariñoso?

Como ya se ha adelantado, el instinto protector de un perro es compatible con que también sea afectuoso. Todo depende del adiestramiento y la socialización que haya recibido.

Es recomendable que dicha educación sea llevada a cabo por un profesional, que en primer lugar evaluará la capacidad del peludo para ser entrenado como perro guardián. Y tras cumplir una serie de requisitos, se tratará de desarrollar una serie de habilidades en el peludo a la vez que se le enseña a controlar sus instintos. 

Lo más común es enfocar este tipo de adiestramiento hacia la vigilancia, sin recurrir ni al ataque ni a la defensa, que podría tener efectos perjudiciales para el propio perro y también para quienes están a su alrededor, sean o no conocidos.

Por todo ello, es fundamental que consultes a un profesional que, además de valorar al animal, te asesorará sobre la mejor forma de entrenarlo para convertirlo en un perro guardián, sin que por ello sacrifique su lado más tierno. Al fin y al cabo, hay que recordar que lo que se busca con este tipo de educación es explotar las habilidades de vigilancia y alerta del peludo, no que este se vuelva introvertido o peor, agresivo. 

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