Leishmaniosis en perros, todo lo que debes saber

Posiblemente, en alguna ocasión hayas oído hablar sobre la leishmaniosis. Es una enfermedad grave que presenta diferentes síntomas y secuelas. 

Si tienes perro, es importante que conozcas cuáles son las principales vías de transmisión, sus síntomas y algunas de las medidas de prevención que puedes realizar. Esta enfermedad puede afectar a cualquier perro, independientemente de la edad o raza, por lo que es imprescindible conocer sus características. 

A continuación te mostramos todo lo que debes saber sobre la leishmaniosis canina.

Causas de la leishmaniosis canina

La leishmaniosis es una enfermedad que afecta a los perros y está causada por un tipo de parásito denominado Leishmania infantum. Esta afección se produce principalmente por la picadura de los mosquitos flebotomos infectados, es decir, este tipo de mosquitos porta el parásito que accede al organismo a través de la picadura. 

Es importante conocer algunos de los factores ambientales que pueden influir en la presencia de este tipo de mosquito. Entre ellos, encontramos la temperatura, la zona geográfica y la humedad.

Existen otras vías de transmisión de la enfermedad:

  • Venérea: el contagio se produce a través de las relaciones sexuales.
  • Mordeduras: otra vía de transmisión son los mordiscos que tienen lugar en ocasiones entre perros.
  • Transfusiones de sangre: aunque es menos probable, debido a las pruebas médicas y control sanitario, el contagio puede producirse a través de una transfusión de sangre.
  • Durante el embarazo: la gestación es uno de los momentos en los que puede producirse el contagio, por medio de la placenta.

Síntomas de la leishmaniosis en perros 

Los síntomas de la leishmaniosis en perros son muy variados y pueden presentar diferentes manifestaciones. Principalmente, la enfermedad puede aparecer de dos maneras: cutánea, cuando afecta a la piel, o visceral, cuando se ven afectados los órganos, sobre todo el hígado y los riñones.

Es imprescindible que acudas al veterinario lo antes posible para que tu perro sea evaluado por un profesional si percibes algunos de los síntomas mostrados a continuación:

  • Pérdida de peso ante la misma cantidad de comida.
  • Falta de apetito.
  • Vómitos o diarrea.
  • Fiebre.
  • Apatía, falta de energía, debilidad o cansancio.
  • Caída de pelo e incluso zonas con calvas.
  • Bultos en la piel.
  • Conjuntivitis e inflamación en la zona de los ojos.
  • Las heridas no sanan adecuadamente.
  • Presencia de sangre en la orina o hemorragias nasales.
  • Dermatitis.
  • Inflamación en articulaciones.
  • Inflamación en la zona del abdomen.

Para detectar la presencia de leishmaniosis, el veterinario realiza unas pruebas físicas y recoge una muestra de sangre (en ocasiones, también de orina). Una vez que este tipo de pruebas confirma que hay una alteración en el funcionamiento del organismo, se realiza un examen más específico para determinar la presencia del patógeno.

Tratamiento para la leishmaniosis en perros

Ante esta enfermedad, el tratamiento es imprescindible para disminuir en gran medida los síntomas y aumentar la probabilidad de supervivencia del animal. También existen piensos específicos para perros con leishmaniosis.

Las secuelas de la enfermedad dependen de varios factores como, por ejemplo, el grado de afección de los órganos. Por ello, una rápida detección y un tratamiento adecuado son muy importantes.

Existen diferentes tipos de tratamientos para la leishmaniosis canina, te recomendamos que acudas a tu veterinario de confianza para que pueda asignarle lo más adecuado en función de su caso concreto. 

Prevención de la enfermedad

Como ya sabemos, siempre es mejor prevenir que curar. Para ello, es importante conocer algunas de las cosas que puedes hacer para mantener protegido a tu perro y evitar, en la medida de lo posible, que se contagie. Entre las medidas de protección destacan:

  • Repelentes: utiliza repelentes como collares o ampollas para mantener protegida a tu mascota.
  • Vacunas: otra de las medidas de prevención es que tu perro esté al día con el calendario de vacunación.
  • Fumigar: si vives en alguna zona donde haya mayor presencia de mosquitos, o tu casa dispone de jardín, es importante que se realicen las fumigaciones adecuadas para reducir la presencia de mosquitos.
  • Evitar ciertas zonas: en la medida de lo posible, es adecuado evitar zonas húmedas y pantanosas durante el verano. Del mismo modo, es importante no pasear a los perros cerca de ríos, sobre todo al atardecer y por la noche, ya que aumenta la presencia de mosquitos. Y es mejor que el perro duerma siempre dentro de casa.
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