Ley de Perros Potencialmente Peligrosos en España

La Ley de Perros Potencialmente Peligrosos corresponde a una regulación normativa de 1999 sobre la tenencia, adiestramiento y manejo de perros considerados potencialmente peligrosos en España con el fin de preservar la seguridad de las personas y de otros animales.

Para ello, la Ley PPP establece las características tanto morfológicas como de agresividad para incluir a determinadas razas de perro dentro de la categoría de potencialmente peligrosos como son el Rottweiler, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Pitbull Terrier, Dogo Argentino, Akita Inu, Tosa Inu y Fila Brasileño. A esta lista podrían sumarse otras ocho razas de perro debido a rasgos como parámetros asociados a la robustez de su constitución física y el carácter que poseen: el Dóberman, Bullmastiff, Dogo de Burdeos, Dogo del Tíbet, Mastín Napolitano, Bóxer, Presa Canario y Bull Terrier. De hecho, estas últimas razas de perro citadas están catalogadas como potencialmente peligrosas en diferentes legislaciones autonómicas.

A su vez, esta Ley hace necesaria la obtención de una licencia administrativa que habilita al dueño, física y psicológicamente, para la custodia de este tipo de perros. De este modo, el titular del perro deberá realizar una serie de pruebas en centros de reconocimiento para medir su capacidad visual, auditiva, locomotora, neurológica y perceptiva, sin olvidar que también será evaluado en función de si padece algún tipo de trastorno mental o de conducta.

Otros requisitos para conseguir dicha licencia son que el dueño del perro potencialmente peligroso sea mayor de edad y que esté libre de condenas por delitos e infracciones graves, además de disponer de un seguro de responsabilidad civil, con un valor de al menos 120.000 euros, en caso de que el animal cause algún daño a terceros. Tras obtener la licencia esta tiene que ser renovada cada cinco años.

Con todo, puede que lo más reconocible de esta Ley sea la imposición por la que el perro considerado potencialmente peligroso debe llevar bozal y correa siempre que salga a la calle, junto a su correspondiente identificación mediante el microchip

La Ley PPP de 2021

Recientemente, el 6 de octubre de 2021, el Ministerio de Derechos Sociales presentó un anteproyecto de la Ley de Protección y Derechos de los Animales. De esta manera, el borrador de la nueva Ley de Bienestar Animal quedó abierto a exposición pública para recoger propuestas y alegaciones.

Entre las nuevas medidas propuestas se encuentra la consideración de que “los perros serán valorados individualmente por su comportamiento, independientemente de su raza”. Por tanto “se consideran animales potencialmente peligrosos todos los que, perteneciendo a la fauna silvestre, siendo utilizados como animales domésticos, o de compañía, tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales y daños a las cosas”. 

En el caso específico de los perros, estos “no serán en ningún caso calificados como animales potencialmente peligrosos, sin perjuicio de que, reglamentariamente, se establezcan las condiciones en que deberán manejarse, previa realización de un estudio de sociabilidad”, liberando así a casi 100.000 perros (según la estimación de la Real Sociedad Canina de España, que también incluye a los ejemplares mestizos) y a sus dueños del estigma que producía formar parte de la lista de perros potencialmente peligrosos. 

También se detalla que la nueva ley de perros potencialmente peligrosos no se aplicaría en perros y animales pertenecientes a las Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas y Policía Local.

¿Son los PPP perros realmente peligrosos?

Numerosos expertos defienden que el carácter agresivo de un perro se debe, en gran medida, a la conducta también agresiva de su dueño. Así lo exponen varios estudios, que analizaron diferentes contextos para identificar los factores que pueden influir en la agresividad del perro. El resultado fue que el carácter del propietario es determinante para que su perro se comporte de forma agresiva, especialmente si se trata de varones menores de 25 años.

Los autores del estudio también señalaron que estrategias como el refuerzo negativo solo multiplica el riesgo de que el perro adopte un carácter agresivo. De igual forma, se observó que la mayoría de los perros estudiados no se mostraron agresivos en todas las situaciones planteadas, de modo que esta conducta responde más a una respuesta aprendida que a ser una característica intrínseca de la raza, o expresado de otra forma, lo que verdaderamente determina la aparición de una conducta agresiva en el perro es la experiencia que vive a nivel individual.

En el blog de Kiwoko puedes encontrar más consejos para cuidar debidamente a tu perro, con independencia de la raza que sea. ¡Recuerda que tú marcas la diferencia!
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